El orden y su valor en la comunicación empresarial
Siempre he admirado a los ordenados. Los que tienen “la cabeza amueblada”; esas personas que saben donde está cada cosa. Que no dudan en definir una regla, un método o un modo de operar. Con paciencia pero sin pausa.
Con disciplina y determinación, los ordenados marcan la ruta y tienen la meta entre ceja y ceja. Se pueden tomar veredas en el camino, y a veces toca hacer “de tripas corazón”, pero el propósito se mantiene intacto.
Ante el ruido, la saturación de mensajes y la amalgama de slogans dictados por la coyuntura, quien comunica de manera ordenada es realmente diferente.
El orden es asociado en muchas ocasiones con la virtud: el habito de obrar bien, independiente de los preceptos de la ley. He aquí su enfoque “disruptivo”: se ejecuta desde el pleno convencimiento y no por mandato, mucho menos por automatismo.
La comunicación, alineada al orden, contribuye a dar forma y establecer prioridades, tareas propias de quien dirige. Su aporte en equipos directivos, cada vez más obligados a transformar y provocar cambios, es vital para ofrecer certidumbre a los públicos que hacen posible los negocios.
El orden es la vacuna del cortoplacismo y el complemento de la creatividad. Brinda disciplina para esperar, callar, pensarlo de nuevo y decirlo mejor.
Una comunicación ordenada aporta:
- Mensajes segmentados a públicos específicos. No todas las personas relevantes para tu negocio tienen los mismos intereses. Ordenar tu comunicación te permita hablarle directamente a cada uno de ellos, y no dar un mensaje general.
- Eficiencia presupuestaria. Se aprovechan mejor los recursos para construir una narrativa eficiente y apegada a los objetivos de negocio.
- Aprovechamiento del tiempo para comunicar de manera ágil y eficiente.
- Disciplina de mensaje. Procura que sean repetitivos y que tengan el mismo sentido para añadir congruencia y constancia a tu comunicación.
Que se tome en serio la gestión de la comunicación depende en gran medida de la capacidad de ofrecer disciplina de mensaje a nuestros públicos. Lo veo todos los días con nuestros clientes y, créeme, marcará un antes y un después. Te lo garantizo.